To Rome with love, o qué le dirías a tu “yo” joven

Hace poco vi “To Rome with love“, la película de Woody Allen que narra varias historias diferentes que ocurren, como su título indica, en Roma. Mi personaje favorito fue el interpretado por Alec Baldwin, pero creo que sobre todo me gustó por lo fácil que es identificarse con su actitud.

Tras llegar a Roma con su pareja y unos amigos, el personaje de Baldwin, un establecido arquitecto de unos 50 años, decide ir a pasear solo por el barrio donde vivió durante su época de estudiante en la capital italiana. Al perderse se encuentra con Jesse Eisenberg, un joven estudiante de arquitectura que está viviendo con su novia en la misma calle en la que Baldwin vivió de joven. Tardamos muy poco en darnos cuenta que Jesse es en realidad Alec de joven, y que el arquitecto está simplemente rememorando aquella época.

El recuerdo se centra en la estúpida y predecible forma que tuvo el joven arquitecto de enamorarse de la neurótica amiga de su novia, una actriz que llega a Roma tras una difícil ruptura sentimental. El “viejo” Baldwin se irrita ante la facilidad con la que la versión joven de sí mismo se deja impresionar por los comentarios “profundos” pseudo-intelectuales de la joven actriz, así como por sus exageradas historias de viejas experiencias eróticas que evidentemente sólo tienen el objetivo de crear atracción sexual en el oyente. Alec se irrita ante el evidente cliché que representa la postura adoptada por la actriz, mientras que Jesse cae fácilmente en su juego.

Alec Baldwin Jesse Eisenberg Ellen Page, To Rome with Love

Baldwin expresando cómo se siente uno al recordar los errores de la juventud.

La historia me hizo recordar lo que dijo un compañero de mi grupo de stand-up comedy hace unas semanas. Cuando nos pusimos a escribir una lista de cosas que odiamos (para escribir comedia a partir de ella), mi compañero escribió “my teenager self”, y todos nos sentimos fácilmente identificados. Qué fácil es odiar las estupideces que comentió nuestro “yo” adolescente”, o incluso nuestro “yo” de veintipocos años. Qué fácil es decirle, desde la experiencia, los clichés en los que está cayendo. Qué fácil es ver que todas esas cosas que creíamos tan únicas son en realidad lugares comunes por los que, quien más quien menos, todo el mundo ha pasado.

Alec Baldwin no paraba decirle a su “yo” más joven que no cayera en los trucos de la chica. Que no se dejara atraer por unos clichés tan evidentemente forzados. Yo a mi versión de hace unos diez años posiblemente le diría que no intente seguir las fórmulas pre-establecidas, que viaje mucho, que aprenda cuanto antes a valerse por sí solo, que no tenga miedo a estar lejos, y sobre todo, que no se tome todo como si fuera tan grave. Pero supongo que mi “yo” joven necesita más experiencia para aprender todo eso, al igual que Jesse necesita enamorarse ridículamente de la joven actriz, y luego ser abandonado por ella, para poder ver claramente lo falso que era todo.

Pero qué bueno sería poder volver, y conseguir que nuestro “yo” inexperto hiciera las cosas de otra manera. Y tú, si pudieras, ¿qué le dirías a tu joven “yo”?

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