Los robots en las películas y el instinto de supervivencia

Esta semana vi “Chappie“, apenas unas pocas semanas después de haber visto “Ex Machina“, y hay algo que no me termina de encajar en estas películas: ¿por qué los robots con inteligencia artificial desarrollan, de forma prácticamente espontánea, instinto de supervivencia?

En el mundo real el instinto de supervivencia es un producto de la evolución, no de la inteligencia ni de la conciencia de la propia existencia, ni del libre albedrío. Es evidente que las criaturas con menor instinto de supervivencia tienen menos posibilidades de pasar sus genes a la siguiente generación. Los seres humanos, que somos el producto de millones de años de evolución, tenemos una herencia genética que nos da un instinto de supervivencia muy fuerte. Solo en casos extremos de depreción clínica este desaparece. Para los demás, el exagerado pánico a la muerte es un condicionante que explica, en el fondo, la gran mayoría de nuestras motivaciones.

Pero los robots de las películas no son el producto de millones de años de evolución. Son el producto de la fabricación liderada por un ser humano. Tienen la capacidad de pensar, y en la ciencia ficción a menudo tienen libre albedrío y conciencia de su propia existencia. Pero no tienen hambre, ni sed, ni ningún otro impulso instintivo. Y sin embargo, tienen instinto de supervivencia.

Incluso si un robot hubiese sido programado para defenderse (como el sistema “Skynet” de la saga Terminator), dicha programación podría ser eliminada en el momento en que la máquina adquiere voluntad propia. Es imposible para un cerebro artificial, guiado únicamente por inteligencia y no por ningún tipo de instinto (ni de supervivencia, ni sádico) llegar a la conclusión de que una guerra termonuclear es el escenario óptimo al que debe intentar llegar.

Pero es que ni siquiera hace falta que la consecuencia de la violencia sea tan drástica. Incluso el asesinato de un único ser humano no tendría sentido para una inteligencia artificial sin instintos. Sería extremadamente fácil para este ente llegar a la conclusión de que su propia base de datos puede recuperarse y salvarse, y que por tanto su integridad física es menos importante que la de un ser humano.

Al ignorar este hecho, la ciencia ficción ha convertido a los robots en algo similar a los animales antropomorfos de los dibujos animados. Son meros recursos narrativos que representan a los seres humanos sin tener aspecto de personas. Representan nuestros sentimientos, emociones o dudas, pero poniendo cierta distancia gracias a su peculiar aspecto. Por supuesto, esto hace que el desarrollo de estas historias tenga cada vez menos credibilidad. E incluso el recurso narrativo se está volviendo inútil porque, como bien ha quedado demostrado en “Chappie”, la metáfora ya resulta demasiado obvia.

chappie and dion

Hola, soy tu creador y represento una metáfora de Dios. Si te parece original es solamente porque naciste hace dos días

    Related Posts

    Zootopia/Zootropolis y el argumento dramático en la comedia
    The Disaster Artist, entendiendo al autor de “The Room”
    Crítica de Kung Fury
    La previa del teaser del trailer

    Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *